Henry Raabe: la sonrisa eterna en el TRANS-CR

El pedalista Henry Raabe se dio a la tarea de realizar las cuatro etapas del Trans Costa Rica. Apenas vio la oportunidad, se inscribió y fue uno de los campeones que lograron llegar a Palmares y completar la misión de la dura competencia.

Decidió realizar cada etapa “a gallo tapado” (sin reconocerlas), excepto la crono escalada, la cual había realizado en el entrenamiento de la organización; sus principales objetivos eran: disfrutar y finalizar de buena manera.

El 28 de setiembre, llegó al centro recreativo Los Manantiales un hombre sonriente, lleno de vida y listo para iniciar la travesía de esta competencia multi etapas. Durante la carrera, saludó a los compañeros del pelotón, cruzó algunas palabras durante los primeros kilómetros y cuando empezó a rezagarse, no agachó la cabeza, montó su propio paso y siguió pedaleando. Su primera línea final, fue en el Corso; llegó después del medio día, cuando la lluvia ya se había hecho presente, pero no le importó, cuando gritaron su nombre, volvió su mirada y sonrió.

Para el segundo día, llegó la contrarreloj ya practicada por Raabe, esta vez con rampa de salida. El “Cañonero del Irazú”,  con el dorsal número 16, fue llamado a la parrilla, le pasó su bicicleta a uno de los encargados del staff, quien subió ese caballito de acero a la rampa; seguidamente, él empezó a subir las escaleras, estando arriba, sonrió, respiró, se montó en su bicicleta, tomó su brazo derecho con la mano izquierda y lo colocó en el manillar, a la espera de la cuenta regresiva para salir a rodar.

Descendiendo de la rampa para iniciar la crono escalada
Foto: Josué Fernández

Una etapa tranquila, pero con mucha gente presente, cuando Henry hizo su paso por Sacramento, los aficionados no dejaban de aplaudirle y gritar su nombre,  “¡vamos Raabe!” le alentaban, ningún conocedor del ciclismo podría olvidar que una leyenda les estaba pasando en frente.

El ex campeón de Vuelta a Costa Rica, competía de manera distinta, no estaba en punta de competencia, ni poniendo a los rivales en apuros con sus intensos cambios de ritmo, pero mantenía el mismo liderazgo. Ahora, estaba haciendo las cosas con calma, pero las estaba haciendo bien, cuidando siempre su integridad, sin caídas y llegando a los puestos de asistencia en los tiempos correctos, sin problemas para finalizar.

La tercera etapa fue la más exigente, la mayoría se bajó de la bicicleta a empujarla, pero nada que Raabe no pudiera hacer. Después de la subida del KOM, algunos personeros del staff lo vieron conversando con unas personas a la orilla de la calle, por lo tanto, se detuvieron a consultarle si él se encontraba bien,  con su mano izquierda saludó, indicando que no había ningún problema, él simplemente se bajó a saludar a sus amigos, aunque estuviera en medio de la competencia.

Raabe por los senderos hacia el Volcán Barva
Foto: Josué Fernández

El último día llegó a Palmares, entró al redondel y recibió su medalla como todo un vencedor. Las cuatro etapas de Trans Costa Rica las vivió a flor de piel y realizó una excelente labor como corredor, venciendo a muchos en la Clasificación General, pero sobre todo, sumando un logro a su carrera y una experiencia más a su vida.

Henry Raabe irradiaba felicidad en las salidas, en cada uno de los recorridos y en todas las llegadas. Su alegría era contagiosa, todo el que lo saludaba le devolvía una sonrisa. Un sobreviviente, que estaba inspirando a todos y que estaba disfrutando el poder hacerlo.

El talento lo tiene aún en sus piernas y aunque la fuerza de su brazo se debilitó con el accidente, la fuerza con que late su corazón y el amor con el que realiza las cosas, hacen del “Cañonero del Irazú” un ejemplo de coraje y valentía para todos, porque muchos, a Trans Costa Rica le dijeron que no, pero él, sin pensarlo dos veces le dijo que sí y la conquistó como lo hacen los más grandes, de pie y sonriéndole a la vida.

 

2017-11-17T22:04:28+00:00
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